Durante diez meses no paras.
Cada decisión es urgente, cada conversación tiene consecuencias, cada resultado pesa.
No hay espacio para preguntarte de qué lugar de ti mismo salen las decisiones que tomas — solo para tomarlas.
El verano es ese espacio. El único del año.
El Diálogo Secreto no es un curso sobre cómo ganar. Tu biblioteca ya está llena de esos.
Es un examen que hace que ganar —y perder, y todo lo que hay en medio— valga la pena.
Sobre quién aparece bajo presión.
Sobre lo que tu equipo cree cuando sales de la sala.
Sobre cómo decides cuando los datos no te dan respuesta y tienes cuarenta y cinco segundos.